Arraigados y Edificados, un blog que surge a partir de la JMJ 2011

Blog Arraigados y Edificados

Muchos jóvenes que asistieron a la JMJ 2011 se sintieron removidos por las palabras de Benedicto XVI. Unas palabras sencillas y claras, entendibles por todos, que facilitan la comprensión de la fe cristiana.

El blog Arraigados y Edificados toma su nombre del lema de la JMJ 2011, y surge para difundir la enseñanza de  Benedicto XVI. Para ello agrupa los discursos por categorías, según a quien va dirigido: Jóvenes, Familias, Religios@s, Seminaristas, Sacerdotes …, y en cada discurso destaca los temas principales a través de etiquetas.
También irá agrupando las enseñanzas del Papa por temas para que sea más fácil ir a la homilía o discurso, por ejemplo en las audiencias de los miércoles dedicadas a la oración o a la historia de la iglesia a través de sus santos.

Un nuevo curso para los padres

De nuevo ante un viejo reto: se abre un nuevo curso académico, han acabado las vacaciones y todos nos forjamos  propósitos, metas, tampoco tan nuevos; me refiero a la Comunidad Educativa en general, pero acotaré el espectro: abordemos ahora el tema desde la familia. Como núcleo básico en la educación integral de sus hijos, debe involucrarse especialmente en ella  y no mirar de reojo. Ya he insistido en otras ocasiones en la dificultad de conciliar vida laboral y relación padres/hijos, del maldito factor “tiempo” y de la importancia de  la calidad del mismo frente a la cantidad. Son hechos evidentes, pero en ningún caso justifican determinadas actitudes o dejadeces y tampoco permisividades hacia los hijos, justificándonos a nosotros mismos (más que a ellos) con un “pobrecito, si es que casi no lo veo”. También debemos dejar de una vez de “comprarlos” a base de caprichos innecesarios: con ello, no sólo no los educamos correctamente sino que estamos consiguiendo el efecto contrario (quizá algún día nos digan que necesitaban más atención y menos dispendio).  Porque no debemos olvidar que entre  los factores que determinan el no éxito escolar están la carencia de valores como el esfuerzo, el sacrificio, la responsabilidad, la implicación, el compromiso… ausentes en muchos de nuestros hijos en edad escolar. La sociedad premia aparentemente conductas oportunistas y salidas fáciles que son modelos demoledores para nuestros jóvenes: contribuyamos a conjurar estos peligros.

Han sido muchos los padres que, al finalizar el Colegio de Verano que organiza nuestra Fundación, nos han solicitado pautas para continuar durante el curso las hábitos y técnicas de trabajo adquiridos en verano y nuestra respuesta ha girado sobre unas premisas básicas. En primer lugar, debemos tener en cuenta que los resultados escolares no dependen exclusivamente de las capacidades, sino más bien de los hábitos de estudio, del  trabajo constante y ordenado, de la recuperación de la autoestima, de la adquisición de los conocimientos necesarios que posibiliten dar un paso más en el mundo del conocimiento. Por ello, quizá un buen principio pudiera ser elaborar conjuntamente un horario con nuestros hijos en el que queden debidamente delimitadas las horas académicas (incluidas tareas en las que también los padres deberán dedicar su tiempo, el que puedan, pero un tiempo) al igual que existe un horario laboral y las horas de ocio (planificando y delimitando ese ocio: utilización de ordenadores y juegos, televisión; salidas con los amigos…) ; deberemos buscar espacios para hablar con ellos (asumiendo cada parte su rol: no es necesario ser “amigos”, pero sí tener confianza y respeto mutuos): la lucha constante conduce a poco; fomentar la autoestima, huyendo del derrotismo ; valorar, motivar e incentivar los resultados, siempre que sean producto del esfuerzo y la responsabilidad ; asistir a las reuniones con profesores y tutores: estar en contacto con el colegio e instituto, evitando siempre el enfrentamiento con los educadores y en ningún caso desautorizarlos ante nuestros hijos ( todos estamos en el mismo barco); fomentar la lectura y la práctica del deporte…

Hay otro aspecto no menos importante sobre el que me parece imprescindible incidir y al que no prestamos excesiva atención: el de las actitudes y hábitos de comportamiento, métodos de organización: porque todos estamos de acuerdo en que el desorden genera más desorden, mayor negligencia, menor colaboración, menor compromiso, menor responsabilidad. Me refiero a la implicación de nuestros hijos en la vida diaria del hogar y en sus normas: respetar los espacios comunes de la casa, organizar sus estancias (habitación,  lugar de estudio…), ordenar su material escolar; ajustarse a los horarios que se establecen… parecen temas menores que en ningún caso lo son. Difícilmente conseguiremos que alguien se responsabilice en su tarea si no parte del respeto a las normas que rigen la convivencia: tanto familiar, como escolar o social. ¿Cómo voy a conseguir que alguien sea competente en lo que hace si no es capaz de respetar a quienes integran los colectivos en los que se mueve, si no es capaz de distinguir los roles de los demás?

Creo que es momento de tomarnos esto muy en serio desde el ámbito fundamental que nos toca, porque aquí nos jugamos mucho.

¡Actuemos!

Miguel Ángel Heredia García
Presidente de la Fundación Piquer
www.piquerestudios.com


Nuevo web del Foro de la Familia: adoctrinamientodegenero.org

El Foro de la Familia, siguiendo el proyecto “la sexualidad sí importa. Sin ningún GENERO de duda”, lanza la nueva página web que consiste en un Observatorio de adoctrinamiento de género.

Os remito a ella para que vayáis echándole un vistazo, porque poco a poco, pretendemos que sea un referente documental y de criterio para las familias, la sociedad, los medios…

http://www.adoctrinamientodegenero.org/

Fuente: http://familiaysexualidad.wordpress.com/

10 consejos para ayudar a los hijos en el estudio

Hay una serie de dificultades típicas en el estudio, en las que nuestros hijos pueden caer. Ya sea porque tienen dificultades en la concentración, falta de base, etc. 

   

1. No estudiar o jugar a como que estudio

El gran problema no es que estudien mal o no puedan, sino que, simplemente, no estudian. Hacen tareas, deberes y dibujos pero no estudian. Se meten en su cuarto y todo el mundo está convencido de que el niño está estudiando. Pero  han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo o una redacción sin estudiar. Así no van adquiriendo ese poso de conocimientos para cuando llegue el examen. 

Consejoa éstos, lo que más le conviene, es empezar todos los días por estudiar. Nada más sentarse, que estudien un tiempo. Si son niños menores de diez años, podría ser un cuarto de hora o veinte minutos. De diez a catorce años por lo menos tres cuartos de hora. Y a partir de quince años, por lo menos una hora a hora y media de control para que sigan este plan. Y después del estudio que hagan las tareas. Necesitan un cierto control para que sigan este plan. Si tiene toda la tarde para hacer las tareas, gasta la tarde entera . Si solo tiene una hora, se ajusta y va más aprisa. Además el estudio cansa y hay que estudiar cuando se está más descansado. 

2. Estudio atropellado, de últimos días

 Tiene que ver con el anterior. Este si estudia, pero sólo unos días antes del examen. Además se crea en la familia la idea de que ha estudiado mucho ya que queda la sensación tanto al chico como a los padres, de la última semana y media: se levantado pronto, se ha esforzado muchísimo, se ha acostado tarde estudiando. Así piensan, o que no hay derecho a que luego suspenda. Pero en realidad falta el poso necesario para que la memoria asimile y comprenda las lecciones. 
Consejo: el trabajo y el estudio diario, con control, todos los días ha de estudiar algo. Si un día tiene mucha tarea, después del estudio la hará y lo mismo si no tiene. Si no tiene tarea solo estudiará. 
 

3. Falta de ejercicio. Confundir “lo entiendo” con “me lo sé”

Los hay que confunden el “lo entiendo” con “me lo sé”. Leen una lección y como la entienden, ya creen que se la saben y dejan de estudiar. Sin embargo, lo que les hace falta es ejercitación, repasar y hacer los ejercicios. 
Consejo: que vean la ejercitación como parte de su estudio. Hay que enseñarles que “lo sé” es igual a “lo entiendo” más “me lo estudio”. Entender es lo más difícil, pero una vez que lo entiendes hay que aprenderlo: hay que dedicar esfuerzo, repetirlo, hay que usar la memoria.  
 

4. Dificultades de concentración, falta de control de la imaginación.  

Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta el arranque: desde que se sientan hasta que comienzan a estudiar. Están muy a medio gas y se les va fácilmente la imaginación. 

Consejo: hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral, así la cabeza se concentrará con más facilidad a esa hora de estudio. Por otro lado el mejor consejo para sujetar la imaginación es sacarle uso en el estudio, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio y me imagino como es lo que estoy estudiando. Esto ayuda a que se graben mejor las lecciones.  

 Respecto a la televisión hay que decir que cansa la cabeza y daña la capacidad de concentración, lo mismo que los videojuegos. Es mejor un rato de lectura, un tebeo, un periódico… porque eso es como un precalentamiento.  

5. Problemas de comprensión. Dificultades en la lectura. Vocabulario pobre.  

Es el caso del que se ve que se esfuerza pero que no puede. Si le explicas la lección y se la cuentas aprende enseguida. Pero si tiene que aprendérsela él solo con el libro le cuesta mucho. Se siente defraudado, pues no hay resultados. 

Consejo: lo que hay que hacer es ayudarle a leer bien corrigiéndole los defectos de lectura y ayudándole a hacerse un cuaderno de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas. Si no se ataja no se mejora. Se le puede decir que estudie más, pero llega un momento en que se hunden. Si hay un problema más serio como dislexia, etc., hay que llevarle a un especialista. No vale con estudiar más. 

6. Lagunas, falta de base

Son los que entienden las matemáticas, por ejemplo, pero fallan en los quebrados, que pertenecen al programa del año pasado cuando estaban enfermos. 
Consejo: con estos, hay que dejar de quejarse y ponerse a rellenar las lagunas. En el colegio es muy difícil, pero para ello es muy útil un profesor particular o que el hermano mayor se dedique a explicar. Una vez conocidas las lagunas, habrá que solucionarlas en vez de quejarse continuamente. 
 

7. Ansiedad, angustia. Bloqueo emocional, inseguridad.

Hay chavales que por un exceso de ansiedad y de miedo a suspender se angustian. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a perder, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas, … pierden la confianza en si mismos y se sienten agobiados. Se les distingue fácilmente cuando llegan a los exámenes pues tienen trastornos intestinales, duermen mal, están tensos, les sudan las manos en medio del examen, etc. Son chavales temerosos y eso les bloquea, pues no tienen la serenidad suficiente para sacar a la luz lo que saben. 

Consejo: hay que tratarles de dos maneras: primero, dándoles seguridad, valorando su esfuerzo, reforzando la confianza en que ellos son capaces, reforzando sus pequeños éxitos. Y, después, enseñarles a controlar esa ansiedad, enseñarles a relajarse, mediante algunas técnicas.  

8. Timidez, inseguridad, no preguntar, no puedo.  

En este caso el bloqueo llega por la timidez y la vergüenza a preguntar. Es el temor al ridículo, a quedar mal y, así el “no puedo” es la excusa que ponen para no enfrentarse a un problema que les da miedo. 

Consejo: hay que ayudarles a superar ese temor al ridículo y a preguntar, puede ser, controlando, junto al profesor, cuántas veces pregunta en clase, planteándoselo al hijo como un punto de esfuerzo personal. 

9. Los “empollones” memorísticos.

En estos el desarrollo intelectual no va parejo al sistema de estudio. Hasta los 12 años hay una gran facilidad para memorizar así, leyendo varias veces. Pero a partir de esa edad la memoria es la más lógica, más de relación, de sentido global. Hay chicos que pasan los cursos y siguen estudiando igual, leyendo veinte veces. Eso, además de aburrídisimo, es un tipo de memoria peligrosa. Son los chavales de “lo tengo en la punta de la lengua”, “si me dice la primera palabra sigo yo”, “¿eso era lo que estaba en la página segunda?”. Sufren mucho, dedican mucho tiempo y según pasan los cursos va a peor. 
Consejo: a estos hay que enseñarles a estudiar, a cambiar el método de estudio, sabiendo que al principio le costará, pero luego será muy eficaz. 
 

10. Los “optimistas” del “ya me lo sé, pregunta”

“Lo tengo dominado, está chupado, mamá”. A estos hay que ayudarles a tocar tierra, preguntándoles para que comprueben que efectivamente no lo saben. 
Consejo: hay dos técnicas: que se autoevalúen y repasen. Que no digan “no me lo sé” antes de haber cerrado un libro y de haberse preguntado. Y, a la vez, enseñarles a repasar. Los contenidos de las lecciones se aprenden bien una vez que se repasan. En el estudio se entiende, en los repasos es donde de verdad se aprende. 
Ángeles Carranza
Orientadora familiar

… Y fueron felices

Engañarse respecto al amor es la pérdida más espantosa, es una pérdida eterna, para la que no existe compensación ni en esta vida, ni en la otra: ni en el tiempo ni en la eternidadKierkeggard
 

Conocí a Susana Moreu en Internet “por casualidad”. Aunque me gusta pensar que “nada sucede por casualidad, en el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos”, como Carlos Ruíz Zafón.

Por aquel entonces yo era responsable de leer, valorar, y  editar las cartas al director que llegaban a la redacción de un diario digital.

Su carta, una reflexión valiente y políticamente incorrecta sobre el matrimonio, la familia y el papel de la mujer en la sociedad, me gustó. Es más, lo que decía y cómo lo decía se gano mi admiración y no dudé en proponerle una entrevista, a la que amablemente accedió.

En ella, dimos un repaso a qué es la Orientación Familiar, a  la comunicación en el matrimonio como pilar de la familia, a las políticas familiares, al papel de la mujer en la sociedad y sus  problemas para conciliar familia y trabajo,…En definitiva, a humanizar la sociedad a través de la familia.

Por eso, cuando me sugirieron que prestara mi casa para que Susana Moreu, directora de Comunicación del Instituto de Estudios de la Familia (INEFA), presentara su libro …Y FUERON FELICES (EUNSA), no lo dude un momento.

Ella sabe muy bien de que habla. A pesar de que “no son pocos los que piensan en nuestros días que el amor,  enamorarse es una ilusión trasnochada, patrimonio de mentes infantiles o poco realistas (…) No nos engañemos. Enamorarse y ser amado es uno de los bienes más preciados y queridos por la mayor parte de los habitantes de este planeta. Si tanto lo deseamos ¿por qué es tan difícil mantenerlo? Y si se pierde ¿por qué no nos resistimos a probar suerte otra vez?”

Por esta razón …Y FUERON FELICES nos invita a descubrir la belleza del amor, puesto que “algo que en un principio puede parecer tan etéreo, intangible, “inmedible” como el AMOR, es a la vez principal e imprescindible ingrediente para ser feliz.

Si queremos gozar de una buena salud afectiva, no podemos adentrarnos en el trepidante mundo del AMOR sin una mínima culturilla sentimental. Conocernos a nosotros mismos, como seres únicos e irrepetibles, para luego conocer al otro. Saber que hombres y mujeres somos, pensamos, sentimos, priorizamos y amamos de forma distinta, somos iguales en dignidad y distintos en todo lo demás. El conocernos nos ayudará a amarnos mejor. No podemos amar lo que no conocemos”.

Eso si, yo me quedo con dos reflexiones que me parecen esenciales:

La primera es reciente.  Según afirmo en una entrevista la autora de este libro, es que  “el 50% del éxito en el matrimonio es elegir bien y el otro 50% es sentido del humor, vale la pena que al llegar a casa seamos divertidos y exprimamos los momentos azules, es decir, los momentos que hay que buscar para estar a solas con tu pareja”.

Y la segunda, me la guarde como oro en paño después de nuestra añeja entrevista: “Según sea yo, será mi matrimonio, según seamos nosotros dos será nuestra familia, según la categoría de familias que estemos forjando será nuestra sociedad.

Un hogar feliz, donde se respira armonía y sosiego, fruto del cariño de sus miembros fortalecido por un amor que comprende y mejora, es un imán para todo el que lo rodea. Empezando por los propios miembros que desearan estar en casa, como si un “oasis particular” se tratase y siguiendo por los amigos de mayores y pequeños. El construir una FAMILIA con mayúsculas es un bien personal que repercute de forma directísima a la sociedad”.

En fin, aunque parezca un título de cuento, les aseguro que la lectura de  …Y FUERON FELICES vale la pena.

Remedios Falaguera
Colaboradora de Familia y Educación